Cómo gestionar presupuestos

A menudo oímos hablar de los presupuestos de la nación, la región o el ayuntamiento. Sin embargo, nos olvidamos de que tenemos nuestro propio presupuesto doméstico. Recomendamos que lo analices bien para darte cuenta de por dónde se te escapa el dinero y ver en qué puedes ahorrar.

El presupuesto no es solo el salario

Al pensar en el presupuesto doméstico, lo primero que se nos viene a la cabeza es el sueldo. Sin embargo, el presupuesto no solo está compuesto de ingresos, sino también de gastos. Comprar un café de máquina ya supone un gasto que influye en el presupuesto.

Si planificas bien tu presupuesto, gestionarás el dinero con más facilidad. Lo más recomendable es planificar el presupuesto mensual, calculando ingresos y gastos. Al compararlos, podrás hacerte una idea general de cómo van tus finanzas.

Si tus ingresos son más altos, te resultará relativamente fácil ir sacando ahorros. Sin embargo, si tus gastos superan a tus ingresos, considera reducir los primeros.

Una vez conocidas estas bases, puedes pensar en definir un objetivo financiero, es decir, una suma que quieras ahorrar. Fija también un plazo en el que quieras conseguirla.

Aspectos que considerar

Ya tienes la tabla con los gastos y los ingresos. Para encontrar ahorros, debes dividir los gastos en fijos y únicos. En los gastos fijos se incluyen todas las facturas, las mensualidades, la gasolina, los carnés mensuales y los gastos en comida, medicamentos o servicios indispensables. Los gastos únicos engloban vacaciones, escapadas, comidas en restaurantes, teatro, conciertos y regalos.

Si bien es complicado reducir los gastos fijos, puedes buscar ahorros en estos gastos únicos. En vez de ir a un restaurante en tu excursión de sábado, llévate un termo con café o té y un par de bocadillos, que te saldrá más barato. En vez de pedir pizzas, hazlas en casa.

Si quieres ahorrar, tienes que analizar los gastos con mucha exactitud. Recomendamos apuntarlo todo en una hoja de Excel y al cabo de un mes decidir qué gastos fueron realmente necesarios y cuáles se pudieron evitar.

Al planificar el presupuesto para el mes siguiente, prevé los fondos que quieres destinar para cada gasto concreto. Entonces, a principios de mes ya tendrás una visión clara de tu situación financiera.

Recomendamos ahorrar aunque sea pequeñas sumas desde el principio. Poco a poco crearán una reserva para gastos imprevistos, p. ej. para pagar al fontanero si se estropea el grifo.

¿Qué hacer si de repente te falta efectivo?

Si has conseguido equilibrar tu presupuesto, es decir, si no gastas más de lo que ganas, ya has recorrido la mitad del camino. Ahora toca buscar opciones para seguir ahorrando. Además de la reserva para los gastos imprevistos, empieza a crear un colchón financiero que te permita sobrevivir en caso de quedarte sin trabajo.

No obstante, hay situaciones en las que de repente te hace falta más liquidez. Normalmente se deben a averías graves en casa. Entonces, normalmente pensamos en un préstamo o un crédito bancario. Por desgracia, los trámites en los bancos suelen tardar demasiado, cuando en realidad necesitamos el dinero para ya.

En esos casos, los préstamos instantáneos pueden ser la solución. Hay muchas empresas que los conceden. Normalmente no requieren muchos documentos y el dinero te llega al banco rápidamente.

Sin embargo, antes de pedir un préstamo instantáneo, analiza las ofertas de distintas empresas de préstamos y lee bien las condiciones. Comprueba el coste de la deuda, el plazo de devolución y el importe máximo del préstamo.

Asimismo, recuerda apuntar el préstamo en la tabla con tu presupuesto.

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