Levantar pesas durante el embarazo – Explicado

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Si nunca ha levantado pesas antes, el embarazo no es el momento de iniciar un programa de fortalecimiento sin supervisión. Pero si usted sabe lo que está haciendo en la sala de pesas o tiene experiencia en el uso de pesas en casa, no tiene ninguna razón para dejar su rutina. Y siempre y cuando se hagan las modificaciones apropiadas, hay muchas razones para seguir con él.

Asegúrese de obtener el permiso de su médico antes de embarcarse en un ejercicio prenatal o en un programa de entrenamiento de fuerza. Algunas afecciones de alto riesgo sí descartan el ejercicio durante el embarazo.

Levantar pesas durante el embarazo no sólo la mantiene con un aspecto estupendo, sino que también ayuda a reducir los dolores y molestias generales e incluso puede contrarrestar algunos de los dolores de hombros y espalda que pueden ser causados por el agrandamiento de los senos y el crecimiento del útero. Las actividades cotidianas no le costarán tanto, y cuando llegue el gran día, tendrá más fuerza para recoger su nuevo bulto de alegría (sin mencionar la bolsa de pañales, la silla de paseo, el asiento de seguridad, las botellas y los juguetes que va a tener que cargar).

Usted necesita adaptar su programa de entrenamiento con pesas a su cuerpo en constante cambio. Es posible que prefiera las máquinas a las pesas libres, porque ofrecen más apoyo y requieren menos equilibrio. Por supuesto, algunas máquinas ya no le servirán. Cuando usted tiene siete meses de embarazo, no puede acostarse boca abajo y hacer rizos en los tendones de la corva. Pida a un capacitador que le muestre alternativas más prácticas a su rutina habitual. Muchos gimnasios tienen máquinas de tendones de la corva de pie o sentados.

Preste especial atención a los músculos que soportan el peso de su carga temporal, como los que se encuentran en las rodillas, los tobillos y la parte baja de la espalda. Pero si algún ejercicio comienza a sentirse incómodo, deje de hacerlo. Cada vez que sienta mareos, náuseas o tirones en el abdomen, las caderas, la pelvis o en cualquier otro lugar, elija un ejercicio diferente.

Cuando usted está embarazada, sus metas en la sala de pesas deben cambiar. Siga estas pautas:

  • No se concentre en esculpir sus músculos ni en establecer un récord personal en el banco de presión. En su lugar, trate de mantener su fuerza y disfrutar del movimiento.
  • Sus últimas repeticiones de cada serie deben ser un poco desafiantes, pero no deben requerir un gran esfuerzo.
  • Espere reducir la cantidad de peso que levanta hacia el final de su embarazo, cuando puede tener menos energía.
  • Respire constantemente y preste mucha atención a su forma. No agarre las manijas demasiado fuerte – agarrar demasiado fuerte eleva su presión arterial, la cual se dispara de todos modos cuando usted hace ejercicio.

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